• Inicio
  • Hermosillo
  • Municipios
  • Sonora
  • Nacional
  • Economía
  • Partidos Políticos
  • Entretenimiento
jueves 23 julio 2026
No Result
View All Result
Para los de a Pie
  • Inicio
  • Hermosillo
  • Municipios
  • Sonora
  • Nacional
  • Economía
  • Partidos Políticos
  • Entretenimiento
Para los de a Pie
  • Inicio
  • Hermosillo
  • Municipios
  • Sonora
  • Nacional
  • Economía
  • Partidos Políticos
  • Entretenimiento
No Result
View All Result
Para los de a Pie
No Result
View All Result
Home ENCUADRE
Caso Mayo Zambada: más dudas y preguntas que certezas y respuestas

Un crimen de cobardes

José Felipe Medina by José Felipe Medina
22 julio, 2026
in ENCUADRE
0
3
SHARES
18
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

De vez en vez nos comunicábamos vía whatsapp. Cada vez que lo hacíamos, le advertía: “hermano, cuídate; estás molestando a mucha gente con tus columnas, sobre todo al gobierno”.

Se reía con esa seriedad que sabe de las consecuencias.

Todo un tipazo. Culto, alegre, cantador, amigable, solidario, sensible, comprometido y valiente periodista, tan valiente, que balas cobardes y asesinas acabaron con su vida la mañana de este fatídico 22 de julio.

Un mensaje de un amigo en común, Iñaki Alzugaray, en un chat de exdirectores generales de la Red México -integrada por concesionarias de radio y televisión al servicio público y social del país- nos dio la fatal noticia publicada en El Universal Oaxaca: nuestro queridísimo amigo y hermano Francisco Alejandro Leyva Aguilar había sido ultimado por hombres armados en un establecimiento comercial de San Pedro Etla, Oaxaca.

Del estupor pasé al coraje, la rabia, la frustración, indignación e impotencia.

“Pinchi país el nuestro”, fue el primer pensamiento que cruzó por mi mente tras enterarme del fatal y artero suceso. Sentí el peso de mis palabras pronunciadas en varias ocasiones: “hermano, cuídate mucho”.

Nunca había experimentado dolorosamente tan de cerca -paradójicamente tan a la distancia- la muerte de un colega como la de Alejandro. La desaparición del reportero sonorense Alfredo Jiménez Mota me causó estupor y pesar, pero no tanta desazón como la del hermano oaxaqueño, quizá porque era una generación periodísticamente menor a la mía, y con quien no tuve mucho contacto.

Aun no puedo concebir que las balas del odio, la intolerancia, prepotencia y de la impunidad, puedan acabar con una vida como ésta, como muchas otras.

Todavía en las primeras horas de ayer, a las 4:24, hizo el último envío de su columna “El zumbido del moscardón” en el chat de amigos. Como en la antepenúltima, de nuevo criticó la mala organización de la Guelaguetza y su desastre económico de impacto para el sector turístico oaxaqueño, señalando a la administración del gobernador Salomón Jara como el responsable, el mismo que lamentó hipócritamente su homicidio en un comunicado de prensa.

No fue la primera pero sí la última vez que lo hizo. A sus cercanos confesaba que solo con su pluma ayudaba a que la gente se diera cuenta de lo que pasaba en Oaxaca y en el país.

Mantuvo “marcaje personal” del gobierno jarista, señalando sin cortapisas y con enorme valentía los muchos errores y trapacerías -a su juicio- cometidos por el Gobernador y sus cercanos, de la inseguridad y la violencia existente, en perjuicio de los ciudadanos de ese bello Estado.

Hoy, ese gobierno se encuentra en entredicho, no solo porque no lo protegió, sino porque se podría suponer que propició o permitió el asesinato de un periodista in co mo dí si mo para el poder político local.

Como en tantos otros casos de homicidios de colegas, no tardan las autoridades en desviar la atención atribuyéndolo a motivos personales. Es de librito. Nunca sabremos quién estuvo detrás de las malvadas manos que lo ejecutaron, porque son corruptos y asesinos pero no pendejos. Un crimen que seguramente quedará impune. A lo más, un par de chivos expiatorios y listo. A lo que sigue.

Por eso, mientras nuestro querido Alejandro encuentre un eterno descanso en paz, acá, a sus amigos y colegas, lo único que nos queda es alzar la voz y decir ¡ya basta!

Ya basta de muchas cosas, pero sobre todo, de vivir en un país en donde la impunidad tiene patente de corso. Un país en donde asesinar a un periodista sea tan fácil como contratar a un par de matones; un país en donde el miedo es permanente a pesar de las estadísticas gubernamentales; un país en donde la declaratoria judicial de inocencia está a la distancia de unos cuántos miles de pesos; un país de perversos.

Por todo ello me duele México. Me duele Alejandro Leyva.

Que en paz descanse; mientras tanto, sus amigos seguiremos aquí al pie del cañón, recordándolo como lo que fue: un periodista congruente y valiente.

IN PROXIMUM

CARPE DIEM

Me puedes seguir en FB: José F. Medina

También en X: @josefe31, @fm_informativo

Correo electrónico: josefe31@gmail.com

FMINFORMATIVO.COM

Previous Post

Reconoce Lorenia Valles iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum para regular uso de redes sociales en niñas y niños

Next Post

Logra FGJES sentencia de 10 años por ataque armado contra policías estatales en Caborca

Next Post
Logra FGJES sentencia de 10 años por ataque armado contra policías estatales en Caborca

Logra FGJES sentencia de 10 años por ataque armado contra policías estatales en Caborca

Macabro hallazgo en vivienda de colonia Las Placitas

Macabro hallazgo en vivienda de colonia Las Placitas

Encuentra la muerte a balazos en El Ranchito

Encuentra la muerte a balazos en El Ranchito

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Inicio
  • Hermosillo
  • Municipios
  • Sonora
  • Nacional
  • Economía
  • Partidos Políticos
  • Entretenimiento

© 2024 Todos los derechos reservados. Paralosdeapie.com.mx

No Result
View All Result
  • Inicio
  • Hermosillo
  • Municipios
  • Sonora
  • Nacional
  • Economía
  • Partidos Políticos
  • Entretenimiento

© 2024 Todos los derechos reservados. Paralosdeapie.com.mx