POR ING. HÉCTOR CASTRO GALLEGOS
Toda generación recibe una herencia y deja un legado. La pregunta no es qué México recibirán los jóvenes de hoy, sino qué México decidirán construir para quienes vendrán después. La realidad política de nuestro país exige romper con la idea de que el cambio depende únicamente de un gobernante o de un partido.
Las grandes transformaciones nacen cuando una generación completa decide pensar diferente, actuar con ética y convertir el conocimiento en la herramienta más poderosa del servicio público.
Los desafíos del siglo XXI serán cada vez más complejos. La inteligencia artificial, la biotecnología, la energía, el cambio climático y la economía del conocimiento exigirán servidores públicos preparados para tomar decisiones sustentadas en la ciencia, pero guiadas siempre por valores humanos.
México necesita jóvenes que no teman cuestionar sistemas obsoletos, que tengan el valor de rediseñar las instituciones y la humildad para escuchar a la sociedad.
La política dejará de medirse por las promesas de campaña y comenzará a evaluarse por la capacidad de resolver problemas con transparencia, innovación y resultados verificables.
El verdadero patriotismo no consiste únicamente en amar a la nación, sino en dedicar el talento, la inteligencia y el carácter para hacerla más justa, más libre y más próspera.
Esa será la misión de una generación que comprenda que servir es el honor más grande al que puede aspirar un ciudadano.
México espera a quienes tengan la visión para imaginar un futuro diferente y la disciplina para construirlo todos los días.
Pensamiento para la juventud: Las generaciones son recordadas no por el tiempo que les tocó vivir, sino por el futuro que fueron capaces de crear. Que la juventud mexicana sea la generación que decidió hacer de la ética, el conocimiento y el servicio el nuevo rostro de la política.




