POR ING. HÉCTOR CASTRO GALLEGOS
México no puede construir el futuro utilizando indefinidamente instituciones diseñadas para resolver los problemas de otra época.
Muchas estructuras públicas nacieron bajo circunstancias distintas y cumplieron una función importante, pero el tiempo exige revisarlas, actualizarlas y, cuando sea necesario, reinventarlas.
La realidad política de México demanda una nueva generación capaz de comprender que reformar no significa destruir.
Significa conservar aquello que funciona, corregir aquello que quedó obsoleto y diseñar nuevas soluciones para los desafíos que antes no existían.
Aquí aparece una tarea histórica para los jóvenes: llegar al sistema político no para reproducir sus viejas prácticas, sino para mejorar sus sistemas ancestrales.
Cada proceso administrativo debe preguntarse si puede hacerse más rápido, más transparente, más eficiente y más humano.
La tecnología ofrece una oportunidad extraordinaria. Un software puede registrar procesos, generar alertas, medir resultados y permitir que un gobierno conozca diariamente qué está funcionando y qué necesita corregirse. Pero digitalizar un mal proceso no lo convierte en un buen proceso. Primero hay que rediseñarlo; después, automatizarlo.
El servidor público del futuro deberá convertirse en un verdadero ingeniero de sistemas públicos: alguien capaz de observar una institución como un conjunto de procesos, detectar sus fallas, incorporar tecnología, medir resultados y mantener siempre presente el propósito para el que fue creada.
México necesita una cultura política que deje de temerle al cambio. Las instituciones no deben ser monumentos intocables; deben ser organismos vivos capaces de aprender y evolucionar.
La transformación política comenzará cuando una nueva generación comprenda que gobernar no significa administrar eternamente lo existente, sino tener el valor de preguntarse qué debe cambiar para servir mejor.
Pensamiento para la juventud: No llegues al sistema para convertirte en parte de su pasado; llega con conocimiento, ética y valentía para convertir sus mejores estructuras en los cimientos del México que todavía no existe.




